Está bien, en Santa Cruz todo es urgente, así que cualquier iniciativa municipal comienza siempre con un voto de confianza y un ¡por fin! de no pocos ciudadanos.
Pero una vez reconocidas las iniciativas, cabe hacerse ciertas preguntas sobre lo que implican. Me refiero a la construcción de un puente peatonal en la avenida a La Guardia, y el anuncio de que se construirán 15 más en la ciudad.
El contexto de esta iniciativa es bien conocido por todos, y es que en esa y muchas otras avenidas de la ciudad, la gente muere atropellada como si se tratara de una epidemia inevitable. Además de las tragedias, está el insoportable estrés cotidiano de los peatones que en Santa Cruz son despreciados y arrinconados como un verdadero estorbo.
La construcción de puentes para peatones constituye todo un cambio de paradigma en la ciudad, porque admite de manera explícita que quienes tienen derecho a circular sin ser interrumpidos y desviados son los automóviles, y no los peatones. Estos últimos deberán tomar otra vía para llegar de la casa al kiosco. En este caso, vía aérea. Con esto estamos transformando de hecho las avenidas en autopistas, es decir lugares con circulación exclusiva para vehículos.
Y los vecinos están dispuestos (y felices) a aceptar este cambio de paradigma si su vida deja de estar en peligro constante, es obvio.
El testimonio de un vecino en la nota de prensa de Roberto Navia es muy esclarecedor:
“En todo el segundo anillo tiene que haber puentes peatonales. La avenida es muy ancha y en muchos puntos no hay semáforos, como la zona del colegio Isabel Saavedra. Ahí, al mediodía, es un gran riesgo cruzar porque estudiantes y conductores quieren llegar a sus destinos.”
Creo que en esas frases está sintetizada la lógica que se ha instalado en nuestra ciudad:
1) Como no hay semáforos ni pasos de cebra, necesitamos construir pasarelas.
2) Como todos quieren llegar a sus destinos pasando por encima de los demás, necesitamos aislar a cada quien en un espacio separado, reduciendo la interacción al mínimo.
Da qué pensar.
Quién no ha visto en las películas esas imágenes de las grandes avenidas de Nueva York o Tokio, con sus miles de peatones como hormigas que llegan a una intersección, se paran hasta que el semáforo cambia de color y luego cruzan, por miles, mientras los autos esperan. Y así ocurre todo el día, cada treinta segundos. Y sin pasarelas.
¿Por qué un semáforo y un paso de cebra funcionan en Tokio y no en Santa Cruz? ¿Es realmente un problema que se resuelva con hierro u hormigón? ¿A nadie se le ha ocurrido la brillante idea de educar a la ciudadanía? El municipio presupuesta cero pesos en formación ciudadana. Y así estamos. En este y muchos otros temas.
En particular el tema del tráfico en la ciudad es una de esas batallas en las que todos agonizamos. El Organismo Operativo de Tránsito ha demostrado su absoluta incapacidad para regularlo, siendo los llamados por ley para cumplir con esa función. Alegan falta de recursos.
El Municipio, que también tiene importantes competencias para tratar el problema (y según entiendo, con la nueva CPE esas competencias se amplían en el ámbito del tráfico y transporte urbanos), a su vez alega falta de capacidad coercitiva. Pero el hecho que no puedan arrestar a la gente no quiere decir que no tengan todas las herramientas para sancionarnos.
Lo que falta es creatividad y sobre todo, coherencia y constancia.
Un ejemplo interesante es el de la campaña de la Dirección de Tráfico y Transporte que le planta al que está mal estacionado un papelote enorme en todo el parabrisas con la leyenda INFRACTOR, ademas con un engrudo endemoniado que es una pesadilla sacar. Esta es una gran idea, y es el único ejemplo que se me viene a la mente de una iniciativa municipal creativa, que podría ser pedagógica y muy efectiva. ¿Por qué entonces no funciona y todo el mundo sigue estacionándose como y donde se le venga en gana?
Porque no hay coherencia ni constancia. Si una iniciativa así se aplica de manera esporádica su efecto es prácticamente nulo, porque propone a la ciudadanía que el que es sancionado es el que es muy yeta y no así TODO el que cometa una infracción, y entonces la gente se “arriesga” gustosa, porque sabe que son muy pocas las probailidades de que la pillen.
Parecerá una sutileza pero el efecto pedagógico que esto produce es dañino, ni siquiera inocuo.
[Chisme: Me contaba un fucnionario que quienes más problemas les dan son precisamente los padres de la patria, los honorables de la brigada parlamentaria y otras autoridades que abusan de su autoridad y verdadera y tristemente predican con el ejemplo.]
Además, esta medida se aplica sólo en 4 calles locas del centro histórico, lo que reduce su impacto (pedagógico y en el tráfico) a niveles anecdóticos.
Y este es otro tema: todas las iniciativas modernas e ingeniosas se implementan a manera de “proyecto piloto”:
Alumbrado público para canchas de barrio: piloto. Separacion de residuos en origen para reciclaje y compostaje: piloto. Y así.
Y varios de estos proyectos llevan años implementados y han requete-demostrado su factibilidad y unos logros importantísimos. Sin embargo, no se implementan a escala total, y ahi sobreviven, como zombies de buenas ideas. Es como si el municipio no se tuviera confianza y no se animara a asumir de una vez por todas el tamaño de la ciudad y su responsabilidad en la gestión.
En fin, tal vez a estas alturas sea técnicamente obligatorio ampliar carriles tumbando arboles, o construir pasarelas para que los peatones circulen, pero no creo que fuese necesario llegar a estos extremos si se planificara mínimamente y si se asumiera la responsabilidad de intervenir y regular el funcionamiento de la ciudad en lugar de andar poniéndole parches.
¿A alguien se le ocurre que el municipio tenga hoy la capacidad real de -por ejemplo- restringir la circulación de vehiculos de manera rotativa y de acuerdo al número de placa para que el sistema vial no colapse, si ni siquiera es capaz de hacer que los comerciantes dejen de vender en la mitad de la calzada por dos días consecutivos? Y esto no es así por falta de competencias, sino por falta de valentía política para tirarse de cabeza en la piscina de los problemas.
En las ciudades con mejor calidad de vida se busca desincentivar el uso del automóvil a través de -por ejemplo- un sistema de transporte publico eficiente y cómodo. Se tiende hacia la peatonalización de las calles y a propiciar el encuentro entre ciudadanos en los espacios públicos.
En Santa Cruz estamos contra flecha, y en lugar de hacer más amable la ciudad, obligamos a los peatones a treparse a unas estructuras para poder llegar a sus casas, y convertimos las avenidas en autopistas y los pasos de cebra en antiguedades obsoletas.
¿Por qué deshumanizar una ciudad cuya principal fortaleza es justamente su capital humano?
Ninguno de los que aplaude estos modernísimos mamotretos (celebres personalidades incluso llegan a decir que “por la estética no hay que preocuparse“, o sea, sacrificamos todo, hasta la estética de la ciudad por los benditos autos) ninguno, insisto, ha puesto en el tapete qué es lo que pasa con quien no puede subir una escalera, por ejemplo. Pienso en alguien en silla de ruedas, o en una viejita y me pregunto si esto es una manera de decirles nomás ”quedense en casa, la ciudad no es para ustedes“.
¿Por qué son los peatones -que no tienen motor- los que tienen que hacer rodeos y peripecias para que los autos no tengan que sacrificar su bendita velocidad, y no pueden ser éstos los que se detengan 30 segundos para dar paso a los primeros? ¿Por qué?
Yo opino que nuestras prioridades están totalmente chuecas. Y opino tambien que esta visión maiamizante de la ciudad-autopista que el municipio está implementando no interpreta pero ni de lejos de manera correcta el carácter y la esencia cruceños, que siempre fueron la hospitalidad, la solidaridad, el tiempo libre y el ocio compartidos con los vecinos, el encuentro en la calle para conversar, etc.
Esto es renunciar a que se puede tener una ciudad con derechos. Y es parte de la triste política de los parches que está despatarrando la ciudad, como cuando se eliminan camellones y jardineras hermosas para habilitar más carriles para vehículos, no porque el flujo lo exija, sino porque como la gente se estaciona en doble y triple fila, la avenida colapsa. ¿No es evidente la aberración? ¿En lugar de educar y sancionar para que las vías se usen como se debe, destruimos nuestro capital ambiental para dar espacio a los abusivos?
Ejemplos iguales se pueden encontrar en el tema de mercados, áreas verdes, y en un montón de otros ámbitos en los que se termina cediendo, premiando a los abusivos y finalmente perdiendo el patrimonio de todos.
Termino de una vez, no sin antes machacar con el motivo de este artículo que, como me pasa siempre, se desvía en divagaciones:
Las calles de nuestra ciudad no tienen señalización y construimos pasarelas de 150 mil dólares.
¿Acaso no se podría señalizar buena parte de la ciudad con los más de 2 millones de dólares que vamos a gastar en estos puentes?
¿Donde están las prioridades? ¿Por qué no hay un solo centavo presupuestado para educación ciudadana (salvo para las campañas urgentes contra el dengue y la gripe A, que de hecho matan menos gente que los atropellamientos y accidentes viales)?
Si hace falta una polémica para poner estos temas en la mesa, acá va mi jocheo: ¡Abajo las pasarelas! ¡Arriba la educación, el control y la sanción!
domingo 4 de octubre de 2009
Los autos ganan, los peatones se joden
Publicado por
Jose Antonio
en
14:51
Etiquetas: formación ciudadana, opinión, peatones, Santa Cruz, tráfico
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


7 comentarios:
1. Muy cierto lo de las pasarelas. En realidad las hay en todo el mundo y ayudan al paso en zonas de avenidas largas donde el semáforo o paso queda muy lejos (también vi semáforos peatonales, que funcionan muy bien). Sin embargo, Santa Cruz es el único lugar de Bolivia donde es necesario poner un paco en los semáforos, porque nosotros los conductores no los respetamos.
2. La cultura ciudadana no surgió por lo buena gente que son los habitantes de otros países, sino por mucha educación y, sobre todo, fuertes multas, enormes, que hacen que la gente deje de infringir las normas. Un ejemplo acaba de ocurrir en Argentina, donde todos se creían Airton Senna en la carretera. La Caminera compró radares y comenzó multar, meter preso y retirar permisos de conducir. Ahora son todos muy educaditos y nadie corre más de lo permitido (110 km/h)
3. El lío en nuestra ciudad es quién multa y quién cobra. Siempre ha habido la lucha entre Tránsito y el Municipio. Creo que un escudrón de cientos de efectivos sería autosustentable con la cantidad de multas que se aplicarían y sería la única forma que la medida salga de cuatro cuadras a la redonda del centro.
4. ¿De quién es esta puta ciudad? Es ilógico que un micrero pare donde le dé la gana obstruyendo al resto, que cada quien se pare en la cebra cagando al peatón o que todos nos pasemos los semáfore T en rojo (Los de la Omar Chávez y Escuadrón Velasco) obligando al peatón a correr por su vida (literalmente). Pero también es ilógico que, por necesidad, los cuida autos loteen la ciudad y obliguen a la gente a hacer ilegalidades, como estacionar a 45 grados y a cobrarles lo que le dé la gana (ejemplo: Cine Center).
5. Tampoco nadie se ocupa de las zonas tomadas, como todo el cuarto anillo por los camiones. Sufro, puteo, reniego, aullo todos los días con estos señores que ganan harto, pero no pueden construirse parqueos para camiones y tienen que dejarlos en los parques y a orillas de los canlaes que tanto costó construir...
6. En fin, podríamos estar todo el día y el año y el siglo, pero creo que el mayor problema es que a los administradores de la ciudad no les interesa. El lío es que el concejo también está loteado: los gremiales tienen un representante, los de transportes otros, las empresas constructoras uno más y así lo último que importa son los ciudadanos. Triste, pero cierto. Un abrazo
Claro, hay lugares donde los puentes peatonales son una necesidad, como en las carreteras. Pero coincido que es una locura pensar en llenar la ciudad de puentes peatonales... no es ni el recurso más fácil, ni el más barato, ni el ideal... ¿por qué, entonces, es el elegido? Muchos intereses en juego entre quienes definen obras, pero también mucha falta de conciencia ciudadana. Y aquí sí, creo, pueden o deben ayudar los medios de comunicación, dejando de alimentar la idea de que es mucha cosa tener puentes peatonales por todas partes, en vez de reforzar las tareas de formación, educación, concienciación ciudadana, ¿no ve?
concuerdo con el y la anterior comentarista...está ciudad ha dejado de ser de los /as ciudadanos/as..pero, no creo que solamente sea parte de las autoridades y su loteo, pero, gran culpa la tienen. Somos juez y parte de esto.
En Colombia, sino me equivoco, hubo una linda experiencia y era que los/as ciudadanos/as, tenían, si no me equivoco, unas tarjetas, como el fútbol: roja y amarilla y un dedo en señal de bien, con el pulgar arriba, en señal de "bien". cuando un conductor infringía o hacia las cosas correctamente, las personas sacaban estos tres objetos, de acuerdo la ocasión en señal de aprobación o desprobación. de alguna manera, se cambiaron ciertas conductas.
En fin, ejemplos hay muchos y yo tambien puteo por esta ciudad y país, por su desorden, por tratar de cruzar una calle en el primer o segundo o tercer anillo y perder muuchooos minutos hasta que alguien me dé paso. pero como no ocurre, corro el riesgo y, por suerte, zigzageando, logro pasar. hasta cuando?? me pregunto.
Iniciativas como las que uds promueven desde el CEDURE, hay que replicarlas y convertirlas en políticas públicas, pero con una fuerte base social.
saludos
fer
www.vecinodebarrio.blogspot.com
Pablo,
Claro que existen las pasarelas en muchas ciudades del mundo, no nos las estamos inventando en SCZ, pero en esas ciudades, como dice Amadora, se ponen sobre las autopistas urbanas y no sobre las avenidas. Y al transformar de hecho en autopistas nuestras avenidas estamos -insisto- cambiando el paradigma de ciudad a medio camino. Ciudades como Miami u otras que veo en las películas en las que el que no tiene auto está absolutamente jodido, son el modelo de nuestras autoridades y eso es tristísimo: una ciudad con autopistas, pasos a nivel y ningún peatón a la vista, salvo los hombres topos que van a pulular por entre los pilares de hormigón.
Pero además quiero machacar sobre esto: ¿y los minusvalidos? ¿y los ancianos? ¿cómo van a cruzar? Subir, no pueden subir, y cruzar por abajo ya no van a poder, porque el trafico va a volar.
Es verdad lo que dices de la educacion ciudadana: no se trata sólo de apelar a la buena onda de la gente, sino que hay que sancionar ademas de educar: el famoso "palo y zanahoria". Ojalá bastara que se nos trate como a adultos, pero la práctica demuestra lo contrario.
Tu análisis llega al meollo del asunto, porque el concejo y el ejecutivo municipal, ademas de los pacos, se han aplazado una y otra vez. Ojalá se candidateara gente capaz en la elección que viene.
Amadora,
Punto importantísimo el que planteas: la responsabilidad de los medios en esto de la ciudadanía responsable. Creo que son mas bien un espejo en el que vemos reflejado lo peorcito de nosotros, en lugar de un espacio para proopner y orientar lo que podemos llegar a ser.
Fernando,
Si, las exitosas experiencias de Antanas Mockus en Bogotá son material de estudio para nosotros en esto de diseñar campañas de educación ciudadana, pero fijate la diferencia: cuando Mockus asumió su primer período de alcalde, asignó como presupuesto alrededor de 30 millones de dolares solamente para educación ciudadana. 30 millones versus CERO. Triste, no? Y son mas de doscientos millones de dolares anuales los que maneja el municipio, o sea que pobres no somos. Mas que de espiritu.
Saludos, y gracias por la visita.
Aquí, en Chuquiago, fucionam mejor los semáforos con Cebras incluidas. Si bien "algo" han aprendido los del transporte público a los que ya no les vale tanto las cebras y los pasos peatonales, el trabajo para educar a la ciudadanía sigue siendo arduo. La alcaldía ha optado por las cebras y por los chicos cebras que en cada semáforo rojo hacen un pequeño teatro parodiando los peores comportamientos de los ciudadanos mal educados, como el tocar excesivaente la bocina, el beber en vía pública, el pasarse los semáforos en rojo. Todo esto terminando con la frase "hasta cuçando pues!". Pero hasta cuándo será? ni idea, la educación ciudadana avanza lenta, pero es imprescindible. Desde tu página va mi reconocimiento a la sacrificada labor de los y las jóvenes cebras y los chicos cebras que hacen el sefuerzo de educar a los burros ciudadanos que no quieren a su ciudad.
Un abrazo gigante, flor con guitarra.
Tal vez (sólo tal vez, jeje) haya que preguntarse, además de sobre la crónica 'deseducación' vial que padecemos todas y todos, incluyendo quienes admiramos a la cebras de las calles paceñas, cuánto es el 10 por ciento del costo total de construir esas pasarelas. ¿No será que a alguien se le hace agua la boca y un hueco en el bolsillo cuando hace ese cálculo? ¿No será que hay quien gana con nuestra 'deseducación' y los entusiastas proyectos para resolverla a precios millonarios y más deseducadores?
Hola, si te interesa ganar hasta 50 euros FIJOS mensuales, por cada blog o web, sin publicidad intrusiva ni pagos por click, y hasta 7.5 euros mensuales por referidos, ingresa por el siguiente vínculo: http://www.blogscolombia.biz/?ref=http://publicidadblogs.blogspot.com/
Ahí podrás leer más información y afiliarte por la pestaña Darse de Alta, envíanos tus webs o blogs para revisarlos. Recuerda, para poder afiliarte siempre debes estar invitado por un referido, sino no lo podrás hacer.
Si tienes dudas puedes contactarme a publicidadblogs@gmail.com.
Saludos,
Publicar un comentario en la entrada