Me han depurado. Tanto jorobar con que la Constitución por acá, la Constitución por allá, y que SI pero NO, o mas bien DEPENDE, y al final me va a tocar vivir este proceso bien sentadito en la galería.
Claro que es mi culpa, faltaba más. Conozco las reglas -como esa pelotudez del voto obligatorio y la consecuente y altisonante "depuración" que le hacen a uno si el anterior proceso te agarra en pleno rodaje en la cochinchina- y no hice a tiempo el trámite de rigor. La cagué nomás.
Con tan bello motivo, voy a dejar de hablar y hasta de pensar en ese asunto del referendum. Confieso un alivio enorme, aunque salpicado de culpa cívica (en el verdadero sentido del término, que no tiene nada que ver con el club de mafiosos que tenemos trepados en el cogote), porque claro, uno quisiera participar, aunque ya a estas alturas le sea dificil creer en algo.
Confieso tambien que me ha invadido un fuerte desasosiego al ver a mi alrededor tanto fundamentalismo, tan poca reflexión, tanta obediencia ciega, sorda y muda a una u otra consigna. Y consignas tan débiles, tan basadas en palabras a las que han prostituido hasta vaciarlas de sentido ("libertad", "cambio", "democracia", "revolución", "autonomía" ya no son conceptos poderosos, ahora son comodines que se usan y repiten para no hablar de cosas concretas), que lo hacen sentir a uno solo y medio perdido.
Creo que mi desasosiego comenzó a cristalizarse un dia en que, visitando a un amigo muy querido, fui recibido con la siguiente frase: "¿Viste que era un montaje lo del video del río Tahuamanu? ¿Seguís siendo masista?"
Eso me dolió en el alma. Los amigos ya no te preguntan por tu esposa o tu trabajo. Te increpan como necesitando desahogar el veneno que UNITEL inocula sin parar, buscando -inconscientemente, estoy seguro- reforzar esas creencias impuestas que, al no sostenerse solas, deben hacerlo por oposición a un mal mayor, mayúsculo y diabólico.
Da lo mismo que el video del Tahuamanu haya sido nomás real (UNITEL no se desdijo, obviamente), ni que ser alguien crítico con el anacronismo de vivir bajo las ordenes de caciques "civicos" no te convierte en masista (creanme, si fuera masista, sería uno militante y combativo, no lo ocultaría), que por lo demás no es un delito. O por lo menos no más grave que ser adenista, mirista, emenerrista, podemista o "autonomista" (en el "nuevo" sentido del término).
Para hacerle frente al matón de Quintana, el pueblo (otra de esas palabritas) debe empoderar y proyectar a gente que tenga estatura moral, y rechazar la pretensión de obligarnos a apoyar a tipos igual de autoritarios, igual de oscuros e igual de peligrosos. Poder para la gente honesta, proba, transparente y con propuestas. Basta de consignas vacías y de obediencia boba: devuelvannos la PAZ social.
PS.: ¿Y si mas bien "depuramos" a la clase dirigente?
viernes 28 de noviembre de 2008
Depuración espiritual
Publicado por
Jose Antonio
en
12:13
Etiquetas: Bolivia, opinión, Santa Cruz
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


3 comentarios:
No sé porqué, pero siempre que te leo me siente tremendamente identificado. Yo también estoy depurado, y a propósito. Sinceramente no tengo ánimos para tomar parte en el circo más allá de que se a mi derecho o mi deber... ¡nadas!
Deberíamos, un rato de estos, depurarnos unas cervezas... un abrazo.
PS. ¿Y como va la nena?
Yo sé porque Ronaldo...
Porque todos queremos lo mismo pues.
(La cosa está en el camino hacia allá ahí siempre nos perdemos)
Bueno...yo también estoy depurada así que apúntenme para depurar cervezas en Santa Crú que algún rato les caigo por allá!
Abrazosos
Está bien por la nena, que tendrá a un papá menos conflictuado.
Pero me apena que un "lider de opinión" como el JosA se esté despolitizando de esa manera, qué será de nosotros, ígnaros, sin su sabiduría (no, no lean sarcasmo, yo verdaderamente admiro a este hombre).
En fin, un triunfo de la propaganda fascistoide.
Quisiera apuntarme a las cervezas, pero no sé cuándo coño podré ir por alla (de todos modos, cuando lo haga, espero que haya tititi y cerveza).
¡Te quero huón!
Publicar un comentario en la entrada