A veces la vida se nos viene encima así, como un puñetazo en la boca del estomago. Y uno queda doblado, con los ojos húmedos y una cara de “¿y eso, por qué fué?”. Pero claro, la vida no da explicaciones, sino que sigue su curso, dandonos sólo un tiempo breve para llorar y lamentarnos. Luego hay que levantarse y volver al camino. Así, sin mayores filosofadas.
Lo que uno recuerda en estos trances es que -no hay duda- la vida no es justa. Pero -entiendaseme bien-, tampoco es injusta. La vida sencillamente ES.
¿en qué estábamos?
miércoles 30 de abril de 2008
Abril inamible
Publicado por
Jose Antonio
en
09:07
Etiquetas: la vida loca

